sábado, 3 de septiembre de 2016

Cambio de planes y libros que te encuentran

Hoy había quedado con una amiga para ir a caminar, llámalo intuición o llámalo sucesivos plantones ya imaginaba que al final me tocaría irme sola. Y así ha sido, pero bueno, he decidido seguir mi marcha y he improvisado una nueva ruta que me ha llevado del pueblo a la ciudad. Ha sido genial.
He disfrutado de un trayecto agradable, sin calor y encantada con el paisaje. Haciendo fotos sin que nadie me diga que son una chorrada o repetitivas.


He llegado temprano a la ciudad y me he tomado un café con leche y he leído la prensa, incluso he disfrutado con alguna de las noticias.

Cuando han abierto las tiendas me he comprado un tinte porque las canas han invadido mi cuero cabelludo y no es algo que me preocupe, pero claro si se concentran todas en una mala área, sinceramente no me veo muy bien. Encima he pillado una buena oferta y me he llevado dos tintes.

Prometo que no quería ir, pero cuando he pasado por la biblioteca he sentido un deseo irrefrenable de entrar y allá que he ido. Es una sensación tan difícil de explicar es como cuando te comías esas tiras anchas parecidas a un regaliz que estabas repletas de azúcar o pica-pica y sentías como un cosquilleo en la tripa. Así me siento con las bibliotecas.
Imaginaos un sábado de septiembre por la mañana, éramos tres como sumo cuatro en la biblioteca. He subido a la primera planta, he visualizado Narrativa en Castellano y he seguido como zombi con hambre hasta llegar a la A, luego Ab, Ac, Ad,…All; Isabel Allende. Y después de un vistazo rápido no he encontrado “El amante japonés”. Ya lo imaginaba.
Y volviendo por el largo pasillo, atisbo de reojo algo interesante y pienso “pues me va a venir bien leer algo en mi lengua materna”. 

Y repasando delicadamente cada ejemplar de la estantería me he encontrado con este libro, mejor dicho, el libro me ha encontrado a mí.


Y me lo he llevado y después he emprendido la vuelta a casa, más feliz que feliz.


Así son las cosas a veces no salen como las habíamos planeado y sin embargo nos encontramos mejores resultados y experiencias más gratas.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Amanece Septiembre



Ayer terminó Agosto, fue un día productivo y extraño. Por la mañana hice ejercicio en buena compañía, tiempo atrás hubiese sido impensable para mí porque seguro que me hubiese sentido incómoda. El carácter y la valía de la persona que te enseña hace mucho también…bueno y la paciencia ;)

También sé que he de seguir sola el camino, aunque en el fondo me cueste. Mi relación con el deporte y el ejercicio físico ha sido variopinta, siempre lo he intentado.
Lo intenté con el básquet, pero complexión física y demás…me pasaba los partidos en el banquillo.


Si hablamos del fútbol, he de decir que me gustaba, e insistía a mis compañeros del cole en jugar con ellos, aunque fuese de portera. Pero al final en esos días de insistir me dieron un balonazo en toda la cara con el balón de reglamento y acabé con la nariz sangrando. Y ahí terminó todo.
En velocidad era buena, 60, 80, 100, 400m, recuerdo un día en los 400m que adelanté a un compañero y finalmente quedé tercera. Bueno, pues luego me llevé un rapapolvo por parte del compañero en cuestión. Recuerdo sus palabras - ¿por qué me has adelantado?- dijo él. Y unas cuántas cosas más…mejor lo dejo ahí.



El ciclismo me encantaba, el verano de mis 15 años hice voluntariado ecológico y nos pasamos 3 meses con la bici de aquí para allá. Íbamos en parejas, Edgar era mi compañero de aventuras.

Mi afición por el ciclismo vino un poco por mi padre y un novio ciclista que tuve. Seguía el Tour, El Giro, La vuelta a España y súper fan de Pedro Delgado y Miguel Induráin. Era un poco grupee en ese aspecto y  llegué a saltar vallas y esas cosas para hacerme fotos.
Mi padre solía salir con la bicicleta y probablemente si me hubiese llevado con él hoy en día me mantendría en este deporte. Hace tantos años que no me subo a una bicicleta…

En el Instituto tuve una profe muy maja de gimnasia que aunque cuando dábamos vueltas al patio nos decía “que éramos más caldosas que el Avecrem”, reconozco que yo no tenía mucho brío corriendo, luego en la parte positiva cuando lo hacías bien te animaba mucho. Recuerdo que me decía: - Mira, mira, ven y verás que tiempo has hecho, no te lo creerás, muy bien, muy bien.


Poca gente sabe que practiqué Rugby, mi adolescencia fue bastante productiva. A los 16 años a una amiga y a mí nos empezó a interesar el Rugby. Nos íbamos en bici a la playa y un día de casualidad vimos que estaban entrenando y nos acercamos a ver y al final terminamos jugando, incluso diría que fui más veces titular que mi época del básquet. 



Y en la época de la Universidad nos dio por el aerobic, a parte de los jueves en Caribbeans y el ritmo vuelta. Eso sería un capítulo aparte.

La tarde de ayer siguió siendo productiva, me fui a donar sangre y en el camino me encontré a una conocida, que le tengo mucho mucho cariño; la mujer se me puso a llorar y le propuse que nos tomásemos un granizado de limón y hablásemos un poco. Me dieron ganas de llorar también pero en cierta manera debía intentar animarla y así lo hice.

Al final llegué al Centro de Salud y lo típico que me pasa siempre la pregunta del millón:- ¿de quién eres? - ¡¡Oh, qué pesadez!!

El cuestionario es rápido y sencillo; las preguntas del médico también. He de reconocer que dudé en el peso, gramo arriba, gramo abajo y el médico pensó que me ponía peso, jajaja y no que me quitaba. Y ya al llegar a la altura me reí y le dije: - venga va, ponme 1,61.
En un visto y no visto había terminado y estaba ahí tan ricamente tomándome mi trina de naranja, feliz como una perdiz. Ya es mi sexta donación.



Y colorín colorado me voy a repasar mi oral de inglés.


lunes, 22 de agosto de 2016

El viaje de Abril

Pues sí, me encanta escribir, y sé que realmente no lo hago tan bien como quisiera. Tengo claro que incorrecciones gramaticales y léxicas debo tener bastantes, pero he llegado a la conclusión de que “escribir me hace bien” y voy a retomar el blog. Tampoco lo dejé por ese motivo, pero la verdad es que he tenido pocas fuerzas para enfrentarme a la realidad.



Mucha gente de aquí, de Internet me ha ayudado a retomar aquellos sueños que una vez tuve, y al mismo tiempo me ha empujado un poco a seguir hacia adelante. Los actos más sencillos, una palabra de ánimo, el exponer sus preocupaciones y compartirlas con el resto del mundo; parece que no pero ayuda mucho.

Por otro lado está la gente que la vida te pone en el camino, que encuentras sin buscar y que te tiende una mano sincera, desnuda sin esperar nada a cambio y te hace ver la realidad de las cosas. A veces no vemos nuestra vida tal y cómo es porque por unas circunstancias u otras dejamos de ser nosotros mismos.



Sé que mi vida a partir de ahora puede que no sea fácil pero al final de este camino que comienzo a emprender voy a ver cumplidos parte de mis sueños, los míos propios.

Estoy sumamente agradecida por haber encontrado personas que se han molestado en conocerme realmente como soy, con las que he podido y puedo ser yo misma. Personas que comprenden el sentido del silencio y con las que compartirlo es hermoso. Porque hay silencios que lo dicen todo y miradas que te comprenden y envuelven en su quietud.


Intentaré pasarme más por aquí y leeros como  hacía antes; y aprender tanto de vosotras y vosotros como lo he hecho hasta ahora.


¡Hasta pronto, un fuerte abrazo!